El álbum debut de Amyl and the Sniffers es el sonido de la Australia del siglo XXI grabado en Sheffield con el productor Ross Orton. Es primitivo y explosivo, con amor por el glam, el movimiento Sharpie de los 70 y el buen rock and roll respaldado por letras que, de alguna manera, son simultáneamente sombrías y nihilistas, pero humorísticas y celebratorias. El álbum está lleno de riffs potentes y baterías atronadoras que enfurecen y ruedan, y que están a la altura de todo el bombo. Tiene actitud, descaro y el aullido de garganta irritada de Amy.