18/10/19
La ambición creativa de Foals para "Everything Not Saved Will Be Lost – Part 1" dio como resultado un sorprendente álbum que aborda el estado del mundo, donde las temáticas líricas apocalípticas fueron igualadas por el puro impacto de la música. Surgió como un contendiente inmediato al álbum del año, con muchos aclamándolo como el mejor momento en una carrera consistentemente aclamada por la crítica. Ese estatus se consolidó cuando fue preseleccionado para el Premio Mercury la semana pasada. Ahora Foals completa esa declaración artística con el lanzamiento de "Everything Not Saved Will Be Lost – Part 2". La segunda parte es una escucha más pesada, las guitarras están más enfatizadas y hay algunos riffs grandes en ella. La primera parte terminó con mucho fuego e imágenes destructivas, la segunda parte intenta responder a eso: ¿cómo se puede continuar entre los escombros y a través de la tierra quemada? Mientras que la Parte 1 fusionó las influencias dispares de Foals en un emocionante crisol de sonidos, gran parte de la Parte 2 se cuece a fuego lento con pura intensidad visceral. "The Runner" y "Black Bull" son ataques simplificados, con vehementes embates rítmicos como base para riffs aún más grandes. Es un enfoque que también informa a "10,000 Feet", ya que oscila ominosamente de paisajes sonoros oníricos a una colisión pesada de post-punk y psicodelia. Sin embargo, la Parte 2 también hace eco de la naturaleza ecléctica del capítulo inicial. Los instrumentales cinematográficos "Red Desert" e "Ikaria" subrayan que "Everything Not Saved Will Be Lost" es un viaje más que una mera colección de canciones, mientras que "Wash Off" combina ritmos maníacos teñidos de música del mundo con una intensidad punk. Y aunque la Parte 2 amplía la exploración de preocupaciones contemporáneas de su predecesora –la masculinidad tóxica en "Black Bull", la dependencia de la humanidad de la tecnología en "Wash Off"– el tono general lo marca "The Runner", que se centra en la importancia de luchar contra las adversidades. Ese desafío se desvía hacia un territorio tiernamente romántico con "Into The Surf" antes de que la canción de 10 minutos "Neptune" –que de alguna manera se siente como un réquiem y una elegía– dé cierre a los acontecimientos con un estilo exploratorio pero emotivo.