Con su icónica funda de emil schult, Kraftwerk lanza su álbum de avance internacional. La canción principal sinfónica, una oda épica a las alegrías de los viajes por autopista, envuelve un ritmo motorik hipnotizante en un collage muestreado de bocinas de coches, ruido de motor, neumáticos zumbantes y crujidos de radio. En forma editada, se convierte en un sencillo revolucionario en todo el mundo. En otras partes, en música folclórica industrial sin palabras, la banda revela sus lados claros y oscuros: Mitternacht es todo sombras nocturnas que se arrastran, mientras que Morgenspaziergang es fresca con rocío matutino y canto de pájaros. Dos versiones de Kometenmelodie, una una sombría y gótica incursión, la otra un boogie electro soleado, proporcionan más pinturas sonoras instrumentales. Puros, fuertes y audaces, Kraftwerk compone cine para los oídos. El mundo del pop se enamora de ellos.