Tras el lanzamiento de su segundo álbum, Noah siguió componiendo y grabando, alcanzando un nuevo nivel como artista y cantautor. Repleto de melodías de guitarra vibrantes, voces cautivadoras e imágenes hogareñas del noreste a punto de cambiar de estación, representa un punto de inflexión masivo para él. La relación de Kahan con su carrera se alteró, y su convicción por contar historias y la búsqueda de un sonido más orgánico que se alineara con la música folk de su infancia habían llegado con firmeza.