Este álbum personifica todo lo que son los Pixies. Cada aspecto de este álbum está cerca de la perfección. Producido por Steve Albini, captura la esencia cruda de Pixies en pleno apogeo. El lamento primal de Black Francis se complementa con la brillantez de Joey Santiago en la guitarra, que a su vez se une con la unidad rítmica de Kim Deal y David Lovering. Los Pixies son sin duda una de las bandas más importantes de los últimos 20 años.