Mientras el vitriolo brota de Evil Empire, la tan esperada continuación de Rage Against the Machine de su debut de 1993 debe mucho a la furia polémica y la urgencia de Chuck D. – aunque, como siempre, la banda ruge sin la maquinaria del hip-hop, a favor de las potentes herramientas del rock. Pero no importa si Rage Against the Machine equivale a rap revolucionario, metal de protesta o una combinación de ambos, el dominio de la rabia sónica de la banda hace de Evil Empire un asalto poderoso en cualquier lenguaje musical. Pero espera, hay más en el nombre. Enfurecerse contra la máquina, como gritarle al televisor, está lamentablemente mal dirigido. El letrista Zack de la Rocha es claramente alguien con fuertes puntos de vista políticos, particularmente cuando se trata de la difícil situación de sus compatriotas mexicanos a ambos lados de la frontera. A veces desahoga su indignación con dureza (Vietnow, Without a Face), y la mayoría de las otras veces, de forma bastante torpe y sin arte. Música tan enojada debería apuntar a algo más específico que una raza, nación o gobierno enteros, o de lo contrario corre el riesgo de sonar como las diatribas vacías de una rebelión post-pubescente confundida. Si tan solo los crudos músculos musicales de Rage Against the Machine estuvieran trabajando sobre un mensaje enfocado, Dios sabe cuán potentes podrían ser.
LP - Vinilo de 180 gramos con descarga.