Puede que The Killers procedan de una de las ciudades más quintaesencialmente estadounidenses (Las Vegas), pero su álbum de debut, *Hot Fuss*, muestra una veta anglófila tan ancha como el océano. Empapado del catálogo de The Smiths y Pulp, con amplios barridos de sintetizador ochenteros que cubren cada historia de romance metrosexual tenso, esta banda claramente valora el desmayo por encima de la fanfarronería. Aun así, este es un disco casi enteramente optimista, hecho para el club abarrotado más que para la ahumada sala VIP; en particular, "On Top", "Somebody Told Me" y "Mr Brightside" son ejemplos tremendos de indie-pop sin aliento que galopan como un latido enamorado con el vocalista Brandon Flowers jadeando en la claustrofóbica pista de discoteca. Esto es, sin lugar a dudas, lo que mejor hacen los Killers.