'The Queen is Dead' es el gran salto adelante de The Smiths, llevando a la banda a nuevas alturas musicales y líricas. Abriendo con el impactante tema principal, el álbum es un disco de rock más duro que cualquier cosa que la banda hubiera intentado antes. Johnny Marr ha creado aquí una amplia gama de estilos de guitarra que proporcionan un lecho musical para el mejor conjunto de letras de Morrissey, a partir del cual se elaboran algunas de sus canciones más finas y conmovedoras, particularmente 'The Boy with the Thorn in his Side' y la épica 'There is a Light that never goes out', dos obras maestras que sientan las bases de un álbum extraordinario.