El tercer álbum de The Strokes demostró una vez más que su sonido único definió la década del 2000. Un sólido conjunto de 14 temas, cada uno recortado hasta la esencia misma del sonido de The Strokes: ganchos staccato, pegadizos y memorables envueltos en la voz quejumbrosa de Julian Casablancas. La canción que abre el disco, 'You Only Live Once', y la siguiente, 'Juicebox', se convirtieron en clásicos modernos de la noche a la mañana.