Esta edición por excelencia incluye el tercer álbum de Aretha, The Tender, the Moving, the Swinging Aretha Franklin, publicado originalmente por Columbia en 1962, y que ha estado mucho tiempo sin estar disponible en vinilo. Aquí el productor Robert Mersey se adentra en el jazz en el tema de apertura. Franklin todavía no tenía todas las habilidades en su arsenal para darle la vuelta a una canción como "Just for a Thrill", como lo haría con "I Say a Little Prayer", "Respect" o "Let It Be" en años posteriores. A pesar de su voz distintiva, quizás algunos de los otros ingredientes aún no estaban en su lugar, pero eso no hace que estas grabaciones sean menos valiosas. Los compositores Gary Geld y Peter Udell (de "Sealed with a Kiss", "Hurting Each Other" y el musical Shenandoah) contribuyen con "I Don't Know You Anymore", que es estilísticamente coherente con el resto del material de jazz y blues. Aretha también hace un intento temprano de "I'm Wandering" de Berry Gordy, escrita para Jackie Wilson, mostrando que el personal de A&R de Columbia se estaba diversificando en la búsqueda de material adecuado para la cantante. Este set hace honor a su título. Es tierna en "I Apologize", así como en su propia composición "Without the One You Love", lo que demuestra que es una hábil compositora incluso a la edad de 20 años. Aretha nos conmueve con la tranquila pero firme "Try a Little Tenderness", así como con su versión testimonial de "How Deep Is the Ocean". Y vaya, ¡cómo se luce en "I'm Sitting on Top of the World" y "Lover Come Back to Me"! Además de la obra maestra original, este lanzamiento de WaxTime incluye 2 temas extra del mismo período: "Trouble in Mind" y la entrañable "It's So Heartbreakin'". Aquí está la cantante de soul femenina definitiva de los sesenta, una diva que fusionó la música góspel con la que creció con la sensualidad del R&B, la innovación del jazz y la precisión del pop. Aquí hay una mujer que ha cumplido todas las expectativas profesionales que se tenían de ella desde que era una prodigio adolescente en el coro de su padre; una mujer a la que se le puede aplicar la palabra "leyenda" sin inflación de grados. Y también una mujer a la que nadie puede copiar. Aretha está sola en su grandeza.