A finales de los 90, la visión del mundo lúdica y única de Bjork, así como su voz singular, se volvieron tan limitantes como definitorias. Con su sorprendente austeridad y oscuridad, Homogenic de 1997 rompe con su imagen de "duendecilla islandesa". Posiblemente inspirada por su fallida relación con el capo del drum'n'bass Goldie, Bjork se despoja de sus aspectos más delicados, mostrando una profundidad emocional mayor de lo que incluso su mejor trabajo anterior había indicado. Sus colaboradores —Mark Bell de LFO, Mark 'Spike' Stent y Howie B (colaborador en Post)— ayudan a hacer de este álbum no solo su trabajo emocionalmente más valiente, sino también el más aventurero en cuanto a sonido.