Los mejores de Virginia regresan después de más de quince años, y la expectación resulta justificada. Pusha-T y Malice se reafirman con una precisión impecable, entrelazando la esencia de la vieja escuela con los paisajes del rap moderno. El disco comienza con 'Birds Don't Sing', que combina la fuerza gospel de John Legend y Voices of Fire con la entrega intransigente del dúo, antes de que la contundente 'Chains & Whips' se enganche a la intensidad de Kendrick Lamar. Tyler, The Creator se une para la inteligentemente irónica 'POV', mientras que las huellas de Pharrell están por todas partes, desde el elegante ritmo de 'All Things Considered' hasta el corte futurista 'So Far Ahead'. Incluso NAS aparece en 'Let God Sort Em Out/Chandeliers', un encuentro de peso entre generaciones. A lo largo del disco, Clipse logra un equilibrio entre la ferocidad lírica y una ambición sonora más amplia, demostrando que su relevancia no es una cuestión de nostalgia, sino de puro arte.