La joya de la corona del épico tríptico de Evans/Davis que comenzó con 'Miles Ahead' y 'Porgy and Bess', 'Sketches of Spain' es tan emocionalmente convincente como cualquier actuación en la notable obra del trompetista. Combinando la gravedad emocional de dos culturas –el cante jondo del flamenco y el rico lamento del blues–, 'Sketches of Spain' es un híbrido musical de enorme poder y belleza. El inmenso lienzo de colores orquestales de Gil Evans inspira algunos de los solos más sentidos de Davis. Pinta vastos paisajes de sonidos nocturnos aterciopelados y relucientes, y a través de todo ello corre la espina dorsal montañosa de los ritmos y cánticos nativos de España. La pieza central de 'Sketches of Spain' es el tratamiento de Evans/Davis del segundo movimiento del 'Concierto de Aranjuez' de Rodrigo. Los arreglos de Evans involucran a Davis en un diálogo cambiante e insistente, destacando las sutiles variaciones y los éxtasis tímbricos del trompetista con magníficos floreos orquestales. La pátina surrealista de tres flautas y arpa, trompetas sordas altas e instrumentos de viento madera, y trombones, trompas y tuba subterráneos que definen una de las principales variaciones del tema, es un majestuoso contrapunto para los tonos expresivos de Davis. A Gil Evans le gustaba decir que, después de Louis Armstrong, nadie había afectado el sonido de la trompeta como Miles Davis. Miles forjó un sonido de metal introspectivo y sin vibrato, hecho aún más hermoso por su exuberante uso de los registros medios y bajos. La manipulación del tono de Davis en 'Saeta' y 'Soleá' es tan idiomática, tan vocalizada, tan llena de jolgorio y lamento, que atraviesa el corazón con resignación heroica y anhelo. 'Sketches of Spain' se erige como uno de los pilares de la música moderna.