Como tantas historias de iniciación que dejan una huella duradera, el nuevo álbum de Momma, con sede en Brooklyn, Welcome to My Blue Sky, transcurre durante un verano encantador y turbulento, un momento transformador que las cofundadoras Etta Friedman y Allegra Weingarten resumen como un período de "caos paralelo".
Grabado principalmente en vivo con la banda completa en Studio G en Brooklyn y producido por su compañero de banda Aron Kobayashi Ritch, Welcome to My Blue Sky es el sucesor de Household Name, un lanzamiento aclamado por la crítica que manifestó su ascenso. Con la ayuda del baterista Preston Fulks, Momma llegó a las 12 canciones inmaculadamente compuestas pero inmediatamente potentes del álbum al combinar la urgencia cruda del rock con las melodías pegadizas y los arreglos tensos del pop, una dinámica nacida de su profundo compromiso de encontrar el vehículo más directo para su expresión emocional. "Con este álbum nos preocupaba menos sonar geniales, pesados y rock and roll y mucho más nos centrábamos en una composición buena y limpia que, con suerte, inspire a la gente a cantar y a decir cada palabra con sinceridad", revela Weingarten.
Partes iguales de memorias compartidas, desahogo comunitario y un fascinante diario de viaje emocional, cada pista está impregnada de una autoconciencia implacable y una inmensa sensibilidad, y el resultado es un audaz paso adelante para una de las voces más creativamente intransigentes y singulares del indie-rock.