26/05/01
White Flowers, la antigua colaboración entre Joey Cobb y Katie Drew, existe dentro de lo que ellos llaman "el reino", un espacio creativo compartido donde el tiempo, en lugar de ser una fuerza restrictiva, es fluido e ilimitado, y la música existe como una conversación interminable con sus seres pasados y presentes. Adoptando lo que la banda describe como un enfoque de "cuaderno de bocetos" para la composición, White Flowers es el producto de una década de grabaciones, fragmentos escondidos en discos duros, que solo tienen verdadero sentido años después.
En Dreams For Somebody Else, la banda expande el dream pop de tonos oscuros de su debut, esta vez canalizando la catarsis de la música dance a través de estructuras repetitivas y "sonidos tristes y eufóricos": un mosaico de estribillos altísimos que giran en torno a imponentes arreglos de sintetizadores, guitarras y percusión. Inspirándose en Los años de Annie Ernaux, el álbum profundiza en temas de aislamiento, disociación e identidad. "El álbum tiene esa misma sensación de disociarse de tu propia vida, porque te estás mezclando con los demás", explica la banda. "Hay una tristeza ahí, porque es como si estuvieras mirando hacia atrás a cosas que te sucedieron, y sientes que ya no te pertenecen". Es el dolor sordo de la nostalgia entrelazado con una sensación de asombro por lo que podría deparar el futuro: el optimismo esperanzador y la pérdida interminable que definen la experiencia humana.