La génesis de la película reside en la actriz Winona Ryder, quien deseaba hacer las paces con el director Francis Ford Coppola después de su tardía retirada de El Padrino Parte III. Ella le llevó un guion escrito por James V. Hart, el cual ofrecía una adaptación de la famosa novela de 1897 Drácula del autor irlandés Bram Stoker. Coppola decidió que quería un compositor con sensibilidades clásicas de Europa del Este. Después de escuchar algunas piezas de su colega polaco Wojciech Kilar, Coppola se convenció de que había encontrado a su hombre. Lo llamó y le ofreció el encargo, el cual Kilar aceptó con gusto ya que estaba muy impresionado con el éxito cinematográfico de Coppola. Para su paisaje sonoro, Kilar optó por utilizar leitmotivs tradicionales. Además, cuenta con Love Song For A Vampire de Annie Lennox (Eurythmics).